El verdadero fracaso no es equivocarse, sino no hacer nada

Para mí el fracaso no existe. Esta es una de las ideas básicas que rigen mi vida, uno de los pilares sobre los que he edificado mi existencia. Si comprendemos esto estaremos avanzando en la buena dirección.

Fracasar es no lograr algo que se pretende. Esto es normal en la vida. Todos nosotros nos proponemos cosas que las circunstancias externas o nuestra propia incapacidad nos impiden lograr. Sin embargo, lo importante es la forma cómo nos enfrentamos a ese hecho. No hay fracaso, solo aprendizaje. Toda caída en el camino es un paso más que nos acerca a la meta del éxito.

Cuentan que un joven ejecutivo perdió millones de dólares en operaciones arriesgadas. El jefe, un señor mayor con mucha experiencia, lo llamó a su despacho. El joven pensaba que iba a ser despedido. “¿Despedirle? ¡Si nos hemos gastado millones para enseñarle!”, contestó el director de la empresa.

El haber metido la pata hasta el fondo nos proporciona un conocimiento valioso. Si sabemos por donde no debemos ir el camino correcto se ve con mucha más claridad. Este es un principio que se puede aplicar a los negocios y a todas y cada una de las facetas más íntimas de nuestra vida.

El éxito enseña muy poco. Cuando hacemos algo bien lo único que hay que hacer es seguir haciéndolo. Siempre se puede mejorar. No obstante, los incentivos para hacerlo son pocos si ya estamos satisfechos con lo que tenemos.

El fracaso, en cambio, es la mejor escuela que existe siempre y cuando seamos críticos. Si simplemente nos lamentamos o no hacemos nada entonces sí que seremos unos fracasados. Pero si analizamos objetivamente las causas del fracaso podemos mejorar, cambiar lo que tengamos que cambiar. Podemos evitar el volver a equivocarnos.

El verdadero fracaso no es equivocarse, sino no hacer nada. Quedarnos en casa viendo como la vida pasa ante nuestros ojos sin aprovechar cada instante como si fuera el último, condenándonos a una existencia rutinaria y sin alicientes.

Me he equivocado muchas veces. Y no en temas menores, sino en cosas importantes. Ese bagaje de errores me ha permitido mejorar, cambiar, transformarme en la mejor versión posible de mí mismo. Cada error ha sido un paso en el camino del éxito.

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