Perfil de Roberto Augusto en Facebook Seguir a Roberto Augusto en Twitter Seguir a Roberto Augusto en Instagram Seguir a Roberto Augusto en Linkedin Seguir a Roberto Augusto en Google+

lunes, 23 de enero de 2017

Biografía


Biografía


Roberto Augusto (1978) es escritor. Licenciado (2001) y doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona (2006). Ha escrito en varios periódicos y revistas digitales. Fundó el blog colectivo Filosofía en la Red. Ha sido entrevistado en Estados Unidos, Argentina, México, Venezuela y en numerosos medios españoles. Tiene más de 27.000 seguidores en Twitter.

Mi pasión: mejorar cada día.


Logo oficial



domingo, 3 de enero de 2016

La clave para ser felices


Atraemos aquello que somos. Por eso una de las claves del éxito es creer en uno mismo, tener autoconfianza, saber lo que quieres e ir a por ello sin dudar.

La felicidad no es cuestión de suerte, sino una opción personal. Es cierto que si nacemos en un país subdesarrollado el camino para una vida plena es más difícil, está lleno de obstáculos. Pero en la sociedad rica en la que vivimos hay un acceso universal a la educación y a la sanidad que nos permite crecer como personas. Tenemos las oportunidades delante de nosotros, solo hay que ir a por ellas.

La clave para ser felices es el autoconocimiento. Si no sabemos lo que queremos, si no descubrimos nuestra pasión en la vida, nunca podremos crecer como personas. Ese conocimiento nos debe llevar a desarrollarnos plenamente.

Estar sano es mucho más que la ausencia de enfermedades graves, es estar en forma, alimentarse de manera correcta, no tener sobrepeso o adicciones como el tabaco. Nuestro cuerpo es un reflejo de lo que somos interiormente. Una salud óptima nos permite rendir mejor en todas las facetas de la vida, incluida la intelectual. Pocas cosas me han aportado más que el deporte. De la misma forma que leemos para cultivar la inteligencia debemos cuidar nuestro cuerpo como un templo sagrado.

Tener éxito profesional no consiste en ser el directivo millonario de una gran empresa. Se trata de hacer lo que nos gusta y disfrutar con ello. De sentirnos plenos e implicados en nuestra profesión. Trabajar en algo que te gusta es un privilegio. Para lograrlo antes tenemos que descubrir nuestra pasión laboral, aquello que más nos motiva.

Sin embargo, nunca seremos felices de verdad si no tenemos relaciones positivas con los demás. La vida es sobre todo nuestra relación con los otros. La amistad y la vida de pareja son dos aspectos centrales que muchos descuidan.

En realidad todo está conectado. El éxito en uno de estos tres pilares ayuda a los demás. De lo que se trata es de crear una sinergia positiva en tu vida que te ayude en el camino que nos lleva a encontrar esa felicidad que todos anhelamos.


sábado, 2 de enero de 2016

Fuerza interior


La mayor fuerza emana del interior de las personas. No tiene nada que ver con nuestra posición social ni con tener dinero o fama. Surge de la autoconfianza, de la seguridad que nos da haber vencido al miedo. Cuando dejamos de temer al rechazo podemos ser fuertes, poderosos en un sentido profundo y duradero.

No existe el fracaso. Equivocarnos es una forma de aprender, un paso más en el aprendizaje que es la vida. Sin embargo, muchas personas no se atreven a luchar por su felicidad, a romper con los prejuicios sociales. Siguen al lado de personas tóxicas porque no se atreven a ser libres. Prefieren la mediocridad de lo conocido al abismo de lo desconocido. Nos aferramos a falsas seguridades. No aceptamos que todo es cambio, transformación y que nada es seguro excepto la muerte.

No tomamos el timón de nuestra vida, sino que dejamos que la corriente nos lleve sin saber hacia dónde queremos ir. Esperamos que las cosas maravillosas pasen sin hacer nada para que lleguen. La valentía que surge de esa fuerza nos da el poder sobre nuestro destino. Es algo intangible, pero que se percibe perfectamente. Es una energía especial que irradia del interior y que hace que los demás quieran estar cerca de quien la posee.

Hay que reírse del miedo, mirarle a la cara y darse cuenta de que solo es un obstáculo que nos impide crecer como personas. No debemos fijar nuestra atención siempre en los otros, sino mirar en nuestro interior. Allí es donde está esa fuerza interior de la que hablo. Todos la poseemos aunque la mayoría la ignore. Si logramos tenerla entonces estamos en el buen camino para conseguir una felicidad verdadera.



viernes, 1 de enero de 2016

Vivir el tiempo


La forma cómo vivimos el tiempo dice mucho sobre nosotros mismos. La mayoría nos dedicamos a pasar las horas. Por eso en nuestras sociedades el entretenimiento es tan importante. Huimos de la soledad a través del contacto con otras personas, de la familia o con distracciones de todo tipo. La soledad nos agobia y tratamos de escapar de ella cuando lo que deberíamos hacer es buscarla. Es una oportunidad para la reflexión.

No somos conscientes de lo extraordinariamente valioso que es cada segundo, de lo corta que es nuestra existencia. Y cómo no entendemos el valor del tiempo nos dedicamos a malgastarlo sin hacer nada útil. Esta me parece una de las tragedias más tristes. Morir después de haber llevado una vida estéril es uno de los peores destinos para cualquier persona.

No afrontamos la muerte. Ese es un tema que nos asusta. Preferimos no hablar de ella como si no existiera. La esquivamos, pero al hacerlo también evitamos comprender nuestra propia existencia. Si miráramos a la muerte a la cara su visión nos haría darnos cuenta de lo valiosa que es la vida. Y provocaría que nuestra forma de entender el tiempo cambiara de una manera radical y profunda.

Si eso pasara viviríamos con mucha más intensidad. Entonces cada segundo se volvería valioso y lo aprovecharíamos luchando contra la mediocridad, buscando siempre la excelencia en todo lo que hacemos.


jueves, 31 de diciembre de 2015

Medir la inteligencia  



Existe la idea muy extendida de que puede medirse la inteligencia a través de un test. Esa es la obsesión de algunas personas: sacar una puntuación alta que demuestre científicamente que son unos genios. Algo que explicaría lo poco que les entienden los demás debido a su superdotación.

En mi opinión el concepto mismo de “medir” algo tan voluble y cambiante como “la inteligencia” es absurdo. Es tan ingenuo como creer que unas notas en un boletín nos dicen lo listo que es alguien. Muchos han fracasado en el sistema educativo oficial y después han sido personas extraordinariamente innovadoras que han aportado grandes cosas a la humanidad.

Esas pruebas lo único que hacen es medir ciertas capacidades: la numérica y la visual. Poco más. Nada dicen de la inteligencia emocional, de la creatividad, de nuestro talento para innovar o de valores fundamentales en la vida como el trabajo en equipo, la constancia, el esfuerzo o la voluntad. Y esas son las verdaderas claves para tener éxito. La mayor prueba de la inutilidad de cualquiera de esos test es el hecho de que es posible obtener un gran resultado en ellos y, después, llevar una vida sin sentido. 

La inteligencia es la comprensión de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. Si alguien es avaricioso, si se dedica a hacer daño a los que le rodean, entonces no estamos ante alguien inteligente, diga lo que diga una prueba. La inteligencia no se puede medir, pero se demuestra con cada uno de nuestros actos: es lo que somos.